recogida de una actualidad con el ánimo de archivo y la opinión personal

martes, 21 de agosto de 2012

EN BUSCA DE LA SEGURIDAD: Willam R. Polk

 

Dice William R. Polk en un artículo publicado en La Vanguardia el 17 de agosto 2012, que según palabras de Albert Einstein, la humanidad no contaba (en sus días) con medios de actuación institucional contra la práctica de la guerra.  Que la ambición de los gobernantes y la codicia de los grupos con intereses "exclusivamente mercantiles", equivalentes en la práctica a verdaderos gobiernos, tomaban la guerra y la fabricación y venta de armas simplemente como una ocasión para promover sus intereses personales y ampliar su autoridad personal.  El dominio de las voluntades populares se ejercía mediante la educación, la prensa y la iglesia convirtiendo a las masas en su instrumento (de los gobiernos).  La raza humana alberga en su interior una sed de odio y destrucción que posibilita, mediante los tres factores enumerados, que la guerra continúe desarrollándose.

Si unimos al juego la comodidad y la seguridad personal obtendremos el caldo que cultiva la acción bélica que todavía permanece con nosotros hasta el día de hoy.

Teniendo en cuenta que este pensamiento puede perfectamente ser planteado en nuestra época, me pregunto entonces:  considerando el paso de más de siete décadas desde estas ideas, si ahora la política diera un giro penetrando en el campo de la ética más racional y menos codiciosa, 

   ¿podriamos fundamentar un principio que estructurara la cohesión social, el colaboracionismo y, por tanto, el respeto mutuo de nuestra especie?   

De esta forma accederiamos al presumido bien común y, por consiguiente, dejariamos de ejecutarnos entre nosotros por el bien de un puñado de monstruos.

Si eso ocurriera, ¿no saldriamos TODOS beneficiados? ¿No beneficiariamos al planeta y a las generaciones venideras?

Démosles una lección en las próximas elecciones, por favor.




 


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